Te compras un reloj (o un anillo) inteligente registra cómo duermes, tu nivel de estrés, tu ciclo menstrual si lo usas para eso. Datos íntimos. ¿Quién los tiene? ¿Qué pueden hacer con ellos? ¿Y qué pasa si la empresa que los guarda cambia de dueño, de política o de términos de servicio?
Soberanía digital no es solo dónde guardas tus archivos. También es qué datos generas, quién los tiene y qué pueden hacer con ellos sin preguntarte.

Viene a cuento por lo que pasó con Oura y Palantir.
Palantir es una empresa de análisis de datos. Trabaja con gobiernos, incluyendo contratos con el Departamento de Defensa de EEUU y con ICE (la agencia de inmigración). Su negocio es procesar grandes volúmenes de datos para encontrar patrones. No es una empresa cualquiera, tiene un historial que genera recelos legítimos en temas de privacidad.
En agosto de 2025, Oura publicó un comunicado anunciando colaboración con Palantir FedStart para dar soporte al Departamento de Defensa y se lió parda en las redes. Lo que vino tras del comunicado fue predecible: influencers en TikTok tirando sus anillos Oura a la basura. Reacción viral, probablemente exagerada, pero que refleja una preocupación real, aunque mal canalizada.
Aunque al bajar las aguas la realidad parece más matizada o tuvieron que echar el freno con una excusa (quien sabe). Según ellos es un programa específico para personal militar, voluntario, con sistemas separados de los usuarios normales. Palantir FedStart es una plataforma de certificación de seguridad, no necesariamente un acceso directo a datos de usuarios.
Pero ojo, que el problema de fondo sigue ahí, independientemente de los detalles de este caso concreto. Que sirve como alerta.
El tema no es si Oura vende tus datos hoy. El tema es que la empresa que los tiene puede cambiar de política, ser adquirida, asociarse con quien quiera o simplemente actualizar sus términos de servicio cuando le convenga. No tienes control real sobre esos datos una vez salen de tu muñeca.
¿Es Oura especialmente mala? No lo sé, y no me fío de la información que circula en los primeros momentos de cualquier polémica. Lo que sí sé es que es el modelo estándar de los wearables. Fitbit pasó a Google. Withings ha cambiado de manos varias veces. Los términos de servicio se actualizan y aceptas o te quedas sin servicio.
La pregunta no es si confías en Oura hoy. Es si confías en quién será dueño de esos datos dentro de 5 años.